La escena se abre con Ismael Arana (Fiscal del Distrito) reunido con su equipo para discutir un nuevo caso de corrupción policial. Mientras revisan los documentos, descubren que uno de los nombres involucrados es el de su propio colega, el abogado Alejandro Gómez.

Ismael: (firme) Lo que sea necesario. No podemos dejar que la corrupción se apodere de nuestra institución.

Ana: (preocupada) ¿Y si es cierto? ¿Qué vamos a hacer?

El episodio termina con Ismael reflexionando sobre la corrupción dentro de su propio equipo y la amenaza que Conrado Cuyler representa para la ciudad. El equipo se compromete a seguir adelante con el caso, a pesar de las amenazas.